Convertirme en terapeuta no se sintió tanto como algo que elegí, sino como algo que fui reconociendo poco a poco con el tiempo. Mirando hacia atrás, hubo muchos momentos que en silencio me señalaron hacia este trabajo mucho antes de que yo tuviera palabras para hablar de terapia o de consejería. Mi camino hacia la salud mental, y hacia la consejería cristiana, ha estado formado por la curiosidad, por relaciones profundas, por la fe y por una comprensión cada vez mayor de cómo el apego y el cerebro influyen en quiénes llegamos a ser.
Cuándo Supe por Primera Vez que Este Era mi Llamado
Supe por primera vez que quería dedicarme al campo de la salud mental durante mi curso de Psicología AP en la preparatoria. Esa clase despertó en mí algo que iba más allá del interés académico. No me fascinaban solamente las teorías o los diagnósticos. Sentía una curiosidad profunda por las personas. Quería entender cómo cada quien llega a ser quien es y por qué hace lo que hace.
Ya entonces notaba ciertos patrones en mí. Me inclinaba hacia unas pocas amistades cercanas y significativas en lugar de los círculos sociales grandes. Me atraían la profundidad, los matices emocionales y las conversaciones que iban más allá de la superficie. Siempre he sido sensible y he percibido de manera intuitiva cómo se sienten los demás, muchas veces notando las emociones antes de que se digan en voz alta. Con el tiempo llegué a ver que esa sensibilidad no era casualidad. Era parte de cómo estoy hecha.
En muchos sentidos, este trabajo se sintió como un llamado. Percibí desde temprano que estaba destinada a sentarme con las personas en sus historias, sus preguntas y su dolor.
Estudiar Psicología y Desarrollo Infantil en Baylor University
Estudié en Baylor University, donde me especialicé en Psicología con una subespecialidad en Estudios de la Familia y la Infancia. Durante mis años de licenciatura, mi interés por el desarrollo humano se profundizó de manera significativa. Me atraía especialmente el desarrollo infantil, y al principio creía que trabajaría principalmente con niños.
Mis cursos me ayudaron a entender cómo las experiencias tempranas moldean la regulación emocional, las expectativas relacionales y la identidad. Empecé a ver cómo los sistemas familiares, las relaciones de cuidado y las influencias del entorno tienen un papel central en la salud mental. Esa base más adelante se volvería esencial para mi trabajo con el apego, incluso cuando la población de clientes que atiendo se amplió más allá de la niñez.
La Fe y la Integración de la Psicología
Mi fe cristiana siempre ha sido una parte importante de mi vida, e influye en mis valores, en mi perspectiva y en la manera en que veo el mundo. Cuando empecé a considerar mi formación de posgrado, sabía que quería entender cómo la fe y la psicología podían integrarse de manera reflexiva y ética.
Ese deseo me llevó a estudiar un posgrado en Dallas Theological Seminary. Mi tiempo allí fue profundamente formativo y sigue dando forma a la manera en que ejerzo hoy, en particular en el área de la consejería cristiana.
En el seminario aprendí que integrar la fe en la terapia requiere humildad, discernimiento y sabiduría clínica. Me formaron para acompañar a clientes cristianos mientras exploran su fe dentro de la terapia, y también para reconocer matices importantes y posibles riesgos, como la manera en que el lenguaje espiritual a veces se usa para evitar la incomodidad, el duelo o el dolor emocional. Esa formación me preparó para acercarme a la integración de la fe de una manera que es clínicamente sólida y a la vez respetuosa de la experiencia vivida de cada persona.
Práctica Clínica en Yellowstone Academy
Durante mi práctica clínica tuve la oportunidad de trabajar con niños en Yellowstone Academy. Esa experiencia fue fundamental para que la teoría cobrara vida a través de relaciones reales.
Trabajar con niños me ofreció una ventana poderosa para ver cómo los patrones de apego se desarrollan desde temprano y cómo el trauma, la inestabilidad y la ruptura relacional afectan la regulación emocional y la conducta. Aprendí de primera mano lo esenciales que son la seguridad, la constancia y la sintonía en el proceso de sanación. Esas lecciones siguen guiando mi trabajo con personas de todas las edades.
Primeros Años: Práctica Privada y Trabajo en Adopción
Después de graduarme, empecé a trabajar en práctica privada mientras también servía en Nightlight Christian Adoptions. Mi trabajo en el ámbito de la adopción y del cuidado temporal profundizó mi comprensión de cómo las experiencias de apego moldean a las personas a lo largo de toda la vida.
A través de ese trabajo seguí viendo cómo la pérdida temprana, la interrupción y las necesidades relacionales no atendidas pueden influir en la manera en que las personas se relacionan, manejan sus emociones y se entienden a sí mismas, incluso en la edad adulta. Esa etapa reforzó una convicción central que sigue siendo el corazón de mi enfoque terapéutico: estamos hechos para la conexión, y la sanación ocurre dentro de las relaciones.
Un Giro Hacia el Trabajo con Adultos
Aunque gran parte de mi trabajo clínico temprano se centró en niños, en esta etapa he encontrado una satisfacción profunda trabajando con adultos, sobre todo con quienes se sienten atrapados en patrones relacionales que no logran cambiar.
Muchas de las personas adultas con las que trabajo describen que repiten los mismos conflictos, que se sienten desconectadas emocionalmente o que luchan con ansiedad, vergüenza o autocrítica. Desde una mirada informada por el apego, exploramos cómo las experiencias anteriores siguen influyendo en las relaciones presentes, muchas veces fuera de la conciencia. La terapia se convierte en un espacio de comprensión, de curiosidad y de desarrollo de nuevos patrones relacionales.
Mi Enfoque Terapéutico
Mi enfoque terapéutico es ecléctico e integrador, y toma de varias modalidades basadas en la evidencia para encontrar a cada persona donde está. Me apoyo principalmente en:
- Terapia cognitivo conductual (TCC)
- Terapia interpersonal
- Enfoques basados en el apego
- Neurobiología interpersonal
Usando la neurobiología interpersonal, ayudo a las personas a entender cómo interactúan el cerebro, el sistema nervioso y las relaciones. Este marco suele traer alivio y claridad, porque ayuda a ver que sus reacciones tienen sentido en el contexto de sus experiencias. La terapia deja de tratarse de "arreglar" algo y pasa a tratarse de comprender e integrar.
Por Qué Hago Este Trabajo
En el centro de mi trabajo está el deseo de acompañar a otras personas con compasión, curiosidad y cuidado. Lo que alguna vez se sintió como sensibilidad emocional se ha convertido en una de mis mayores fortalezas como terapeuta. Valoro crear un espacio donde cada persona se sienta vista, comprendida y lo bastante segura para explorar emociones difíciles y patrones relacionales.
Mi fe sigue sosteniendo mi convicción en la dignidad y el valor de cada persona. Ya sea que esté ofreciendo consejería cristiana o trabajando con personas de trasfondos y creencias distintas, mi meta siempre es honrar la historia de cada quien y caminar a su lado hacia la sanación.
Continuando el Camino en Neema Counseling
Hoy tengo la gratitud de atender a clientes en Neema Counseling, ofreciendo servicios de consejería virtual. Sigo comprometida con el crecimiento, el aprendizaje y la reflexión continuos, y con seguir profundizando mi comprensión del apego, de la neurobiología interpersonal y del poder sanador de la relación.
Mi camino, desde un salón de psicología en la preparatoria hasta Baylor University, Dallas Theological Seminary y años de trabajo clínico, ha estado guiado por el mismo hilo: una curiosidad profunda por las personas y un llamado a acompañar a otros hacia un cambio con sentido.
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